Admiro a los hombres que saben lo que valen... y lo demuestran.
Los que tienen clase en la mirada, seguridad en el andar y el gusto exquisito de invitarte a cenar sin mirar el
No me interesan promesas vacías, prefiero de vino caro, una risa compartida y una noche que valga la pena recordar.
Si sabes combinar poder con elegancia... me tienes más cerca de lo que imaginas.